Las diferencias de clima y vegetación en las tierras del Mediterráneo explican los movimientos naturales migratorios de los herbívoros. De octubre a abril los pastos abundan en la zona sur, mientras que durante el verano cuando estos pastizales se agostan, en la zona norte crece la hierba .

Cuando en septiembre después de la larga marcha llegaban a los lugares donde pasarían el invierno, debían acondicionar el lugar para el periodo invernal. Arreglar el chozo, las empalizadas de los corrales, preparar las parideras para los corderos recién llegados, limpiar las fuentes... Era en marzo cuando se seleccionaban los nuevos ejemplares para reponer las bajas y cuando se les castraba y cortaba el rabo por motivos higiénicos. A esto se le conocía como raboteo. Abril era un mes de gran actividad pues se realizaba el esquileo y se comenzaba el regreso a casa. El menú era bastante monótono, siendo las migas el plato estrella.

En la sierra los pastores se turnaban en la vigilancia del ganado para poder estar con sus familias. Se ha constatado que era en esta época cuando se producían el mayor número de alumbramientos. También las ovejas se apareaban, juntándolas con los sementales que hasta entonces habían permanecido separados. Cuando aparecían las florecillas “espantapastores” era la señal de inicio del ciclo de la trashumancia de nuevo. Para estos desplazamientos se usaban caminos ganaderos o Cañadas. A lo largo de su recorrido debían proporcionar alimento a los rebaños. Ya desde época de los romanos había una denominación para este tipo de vías de comunicación, las calles pastorum, pero es la Mesta quien las va a proteger y regular. Establecieron que las cañadas debían tener una anchura d 75 metros, el cordel 37´5 metros y la vereda 21 metros. Se alcanzaron los 125.000 kilómetros de red de calzadas ganaderas. Con esta profusión pronto llegaron los problemas entre agricultores y ganaderos, sobre todo por la diferencia de espacios entre el sur (enormes dehesas de un solo propietario) y el norte (tierras muy fragmentadas con muchos propietarios).
 

En Vinuesa se reunía el Concejo de la Mesta todos los años en agosto en la calle de la Peña para tratar el uso de cañadas y cordeles. En 1836 El Honrado Concejo de la Mesta desapareció como tal tras más de 560 años de existencia. Fue sustituida por la Asociación General de Ganaderos del Reino, que aún hoy pervive aunque con muy limitadas atribuciones. La desaparición de la rentabilidad de las explotaciones llevó consigo la desaparición de gran parte de la cabaña ganadera, vendiendo los propietarios sus haciendas, siendo adquiridas estas por los pastores. Así aparece la figura del pastor- ganadero, que es la que ha llegado hasta nuestros días, dedicando sus animales a la producción cárnica. Pero otros muchos rebaños desaparecieron sin más produciendo un importante éxodo rural a las ciudades o al extranjero. La tendencias actualmente son o realizar el recorrido en tren y sobre todo camiones, o definitivamente transformar los rebaños en estantes, es decir, sin realizar desplazamiento. 


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