Iglesia de Nuestra Señora del Pino

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Una leyenda es la que da lugar a la edificación de la iglesia de Nuestra Señora del Pino, así como a la más popular de las fiestas de Vinuesa. Según reza, la Virgen se apareció en forma de una talla en la copa de un pino el cual tenía las ramas en el término de Covaleda y el tronco en Vinuesa. Los vecinos de ambos pueblos se pelearon por ella hasta que las mujeres visontinas, armadas con ramas de pino, decantaron la pelea hacia su pueblo.

De aquello, la única testigo en la sacristía es esa talla románica - Siglo XII - de 35 centímetros, imagen tosca en la que se representa a la Virgen sentada con el niño sobre su pierna derecha y a los que les falta la mano derecha. Al haber estado escondida, la humedad la deterioró obligando a realizar una nueva de 52 centímetros más bella que se ubica en el Altar Mayor.



Lo que sí es cierto es que la iglesia fue fruto del florecer económico de la villa. La antigua iglesia románica era pequeña y en el siglo XVI la corona impuso renovar los templos acorde a las nuevas tendencias. El coste fue saldado gracias a diversos aportes: de los hacendados del pueblo -los Neylas, el Obispo Acosta...-, del pueblo, con mano de obra y de la propia Iglesia a través, por ejemplo, de la subasta de la sortija de La Virgen en la que una dama la podía lucir durante cierto tiempo..

Comenzó la obra Juan de Naveda, autor de una de las torres del Escorial, que se sirvió de las técnicas más modernas del momento. Pero la obra se terminó con retraso -1616- pues Naveda murió y tuvo que remplazarle Juan del Valle en 1596. De ahí que no presente un estilo uniforme.



El edificio se divide en tres naves y una cabecera ochavada no visible por estar tapada por el Altar Mayor. Tiene un arco de ingreso de medio punto igual que los cegados a ambos lados. Estos arcos están decorados con casetones y se apoyan sobre columnas jónicas. A los lados del Altar Mayor se aprecian los escudos de los Acosta. El retablo es de los más importantes de la provincia. De estilo clasicista plateresco y fabricado en pino, se divide en un banco y dos cuerpos con cinco calles donde se colocan los cuatro Apóstoles y un ático semicircular recogiendo el Calvario.

Las naves laterales están dedicadas a la Inmaculada y a la Pasión. También tienen arcos apuntados que se apoyan en las columnas de la nave principal. Estas capillas se comunican con la central a través de arcos de medio punto; la de la izquierda se decora con veneras y florones y el escudo de los Barnuevo y la de la derecha con gallones y el escudo de los San Clemente.

El coro, a los pies de la nave central está cubierto por una bóveda plana y sostenido por un arco rebajado. Contiene un órgano de 1786.

La nave central esta cubierta mediante bóvedas de crucería estrellada y decoradas con estrellas, flores de lis y una parrilla.

La torre, en el exterior, dividida en tres cuerpos surge sobre un arco de medio punto. En el segundo cuerpo se abre una ventana saetera y en el tercero hay un hueco para seis campanas. Rematan la torre una espadaña con los campanillos del reloj, una cruz y una veleta. La portada, de reminiscencias herrerianas, contiene inscripciones a ambos lados y uno de los relojes más antiguos de la provincia, un reloj de sol grabado en la pared.

El lavadero que hoy en día podemos ver forma parte de un edificio muy sencillo compuesto por una única nave de planta rectangular cuya entrada se efectúa por el Sur a través de un amplio arco de medio punto. Presenta unos huecos abiertos en los extremos y una puerta más pequeña en el lateral y como eje del edificio, una gran pila de piedra donde se procedía al lavado. Un armazón de madera sujeta el tejado y sobre el dintel de la puerta de entrada se observa una inscripción que dice: "A sus paisanos los hijos de Vinuesa residentes en Veracruz, año de 1872".